Patinetes eléctricos: una alternativa no tan eco

 

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 Hombre en patinete eléctrico en la Avinguda Diagonal. / Amanda Antunes

MARIA JOSÉ ELÍAS REIN

Los patinetes eléctricos ya forman parte del paisaje urbano de Barcelona.  Además de ser una opción económica y ligera, sus vendedores aseguran que es eco-friendly. Pero, según el Segundo Barómetro del Ciclista Urbano en Barcelona 2019 del RACC, solo un 10% de los usuarios de Vehículos de Movilidad Personal (VMP) proceden del coche o la moto.

Los investigadores le han preguntado a 100 usuarios de VMP de Barcelona qué modo de transporte utilizaban antes que estos vehículos. Los resultados han arrojado que un 51% de las personas ha dejado de ir a pie o en bicicleta, mientras que un 33% de los usuarios de VMP antes utilizaban el transporte público para moverse. Un 6% de los entrevistados declaró que no hubiera realizado el trayecto. “Si se realiza en patinete eléctrico en lugar de caminar o ir en bicicleta, el viaje tiene un coste ambiental más alto“, declaró a El Mundo el coordinador de Ecologistas en Acción, Paco Segura.

Por su parte, un estudio publicado en la revista Environmental Research Letters estimó que, si bien los patinetes eléctricos son una opción más respetuosa que los coches, muchas veces no se tienen en cuenta las emisiones que se producen en los procesos de fabricación, transporte y mantenimiento. El estudio, co-elaborado con la Universidad de Carolina del Norte, concluyó que el impacto de fabricación muchas veces excedía la mitad del impacto causado por cada 1,5km de viaje en un patinete. Los investigadores desarmaron uno de los patinetes más vendidos: el Xiaomi M365. Establecieron que el vehículo contiene unos 6kg de aluminio, una batería de litio de más de 1kg, un motor eléctrico, además de sus partes de acero y plástico.

Aunque el trabajo se centra en las unidades que forman parte de sistemas de alquiler gestionados por empresas privadas (como Bird y Reby, en Barcelona), se realiza un análisis del ciclo de vida de la industria de los patinetes eléctricos. El estudio busca tener en cuenta todas las emisiones asociadas con cada aspecto de su manufactura. Se ha analizado la producción de los materiales, el proceso de fabricación, el transporte del patinete desde su país de origen y, su posterior recogida, carga y redistribución.

El resultado es que los patinetes para alquilar generalmente producen más emisiones de efecto invernadero por kilómetro y por pasajero que un autobús diésel cargado de ocupantes, un ciclomotor eléctrico, una bicicleta eléctrica, una normal o, por supuesto, un paseo. Los investigadores sentencian que producen aproximadamente 125g/km de CO2, la mitad de las emisiones de un coche estándar, que produce casi 258 g/km de CO2 y que por su parte, la electricidad utilizada para recargar los patinetes apenas influye en las cifras.

En Marzo de 2019, las empresas Bird y Quartz realizaron un análisis en el que descubrieron que el promedio de vida de un patinete en Kentucky (Estados Unidos) es de 28,8 días. La razón es que los scooters, como las bicicletas compartidas “están plagados de vándalos y ladrones”, asegura la empresa. “Si se consiguiese que duren dos años, tendría un gran impacto positivo”, manifiesta el investigador Jeremiah Johnson.

Al no contar con tubos de escape, es fácil que muchos piensan que están ayudando a reducir las emisiones de gases contaminantes. Pero si se tiene en cuenta, entre otras cosas, el proceso que no se ve de la fabricación de los patinetes, y que de diez VMP, nueve provenían de medios de transportes no contaminantes y que, en cambio sólo uno hubiera utilizado el coche o la moto, ¿son los patinetes eléctricos una alternativa más limpia?