Empieza la cuenta atrás

La ciudad de Barcelona contaminada con la torre Agbar, las torres Mapfre y la Sagrada Familia rompiendo el llano

MARÍA JOSÉ ELÍAS REIN y VÍCTOR RECACHA

Barcelona, junto a Madrid, es de las ciudades europeas más contaminadas. El Ayuntamiento de Barcelona ha admitido que los niveles de contaminación en la ciudad superan los límites exigidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). A diario los barceloneses —casi sin saberlo—  exponen su salud a la mala calidad del aire y el ruido, aumentando por ello sus probabilidades de contraer enfermedades cardiovasculares, respiratorias e incluso problemas en el embarazo.

La nube de polución es claramente visible en Barcelona. Resulta alarmante asistir a la transformación que sufre la ciudad de un día claro a uno contaminado, como ilustra la fotogalería que destacamos en la portada de esta edición.

La urgencia de tomar medidas para abordar la emergencia climática y la salubridad del aire que respiran los barceloneses, así como la amenaza de sanciones por parte de la Unión Europea, ha llevado al consistorio a impulsar medidas como la Zona de Bajas Emisiones.

Una medida que pende de un hilo, ya que depende enteramente del resultado del pleno municipal de mañana, en el que se votará la ordenanza que tiene que regular la ZBE. La votación depende de la posición final de Esquerra Republicana.

En último momento, ha entrado en escena la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la inmunidad del líder republicano Oriol Junqueras. Un elemento que puede sacudir el tablero político catalán y condicionar, bloquear y paralizar prácticamente cualquier negociación política a partir de ahora, incluyendo la ZBE.

Mientras tanto, el estudio de calidad del aire del Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat alertó que en el 2018 Cataluña incumplió los estándares de dióxido de Nitrógeno (NO2). Este gas puede convertirse en tóxico y es el que se emite en procesos de combustión como el tráfico y la electricidad. En una de cada dos escuelas barcelonesas se incumplieron recientemente los límites de polución del aire recomendados por la Unión Europea.

Aunque el amianto, componente que puede causar cáncer de pulmón, laringe y ovarios, se haya calificado como cancerígeno en 1978, Barcelona lo sigue conservando 30 años después. Por su parte, 800.000 toneladas de residuos son generadas cada año, según la compañía de tratamiento y sección de residuos Tersa. Sólo en Barcelona. Todos estos temas, y más, se abordan en la edición 2019 de La22.

La ciudad no da abasto. Pareciera ser sorda, incluso ciega. Entre la mala calidad del aire, sus efectos adversos en la salud y las toneladas de residuos que se generan, se podría concluir que la capital catalana está en el peor momento ambiental de su historia. El turismo masivo se encarga diariamente de dejar los restos de su paso por la ciudad en las calles. La creencia de estar contribuyendo al medio ambiente cuando la realidad es mucho más compleja y el hecho de que la mitad de los centros educativos de Barcelona superan los niveles de polución de la UE se suman y solo generan ganas de huir de la ciudad.

No es solo Barcelona, es el mundo entero. El 2019 fue un año récord en temperaturas. Récord también en las emisiones de dióxido de Carbono (CO2), principal gas del efecto invernadero. Por ello fue que la Cumbre del Clima número 25, llevada a cabo en Madrid, fue la más larga de la historia.  Y aunque los científicos advierten que si la temperatura de la tierra sube 1,5°C, las consecuencias serían desastrosas, los 200 países reunidos en la cumbre no lograron un consenso.

Según la ONU, “deben multiplicarse por cinco los esfuerzos para llegar a la meta de 1,5º”, pero con los planes que acordaron los países en la COP25 la temperatura no bajaría de 3,2º. Tampoco se pusieron de acuerdo sobre el Artículo 6 el Acuerdo de París, enfocado en regular los mercados de Carbono, por el cual los países y las empresas intercambian los derechos de emisión CO2. Los negociadores sólo consensuaron un débil llamamiento a que los países “se esfuercen más”.

Pero como dijo la joven activista sueca Greta Thunberg en la Cumbre del Clima COP25 de Madrid “hay esperanza, pero no viene de los Gobiernos y de las Empresas, viene de la sociedad y de las personas que comienzan a despertar”. Barcelona vislumbra también un haz de esperanza. Las ‘superillas’,  las zonas de bajas emisiones, los cambios en los hábitos de consumo y una mayor concienciación entre la juventud son sólo ejemplos de una sociedad que ya no aguarda respuestas del sistema. Habla por sí sola. Quiere abrir sus ojos.

Instaladas las primeras cámaras que controlarán a los coches contaminantes

AMANDA OLIVEIRA

La instalación de cámaras de control y placas de tránsito a lo largo de esta semana son una muestra de que la ciudad de Barcelona se prepara para la zona de bajas emisiones (ZBE) permanente. La normativa entrará en vigor el 1 de enero de 2020, pero las cámaras no empezarán a multar los coches infractores hasta el 1 de abril.

No obstante, la medida solo tirará adelante si es aprobada en el pleno municipal de mañana viernes. La ordenanza municipal que regulará la ZBE está en el aire, condicionada por las negociaciones del gobierno municipal con Esquerra Republicana.

La incógnita es hasta que punto estas se verán afectadas por la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que ha reafirmado la inmunidad del líder republicano Oriol Junqueras, y que condicionará el discurso de la formación en los próximos días. Algo que se podría acabar traduciendo en una parálisis política en las votaciones y negociaciones.

El plan inicial previsto por la normativa contempla un total de 70 cámaras solo en el interior de Barcelona. Ya han sido instaladas tres cámaras en cada una de los cruces de la calle Aragó con Muntaner y de Marina con Consell de Cent.

Las cámaras no empezarán a multar a los infractores hasta el 1 de abril

Aún así, la portavoz de la oficina de movilidad del consistorio, Helena Mercadal declara: “Estamos aguardando el pleno de mañana para divulgar las actividades acerca del tema después de la aprobación de la medida.”

Las cámaras van a grabar imágenes y registrar las matrículas de los vehículos para que se multen aquellos que no tienen el distintivo ambiental. La gestión de las multas quedará a cargo de la Guardia Urbana.

En la Ronda de Dalt y en la Ronda del Litoral estará permitido el tráfico sin restricciones, pero en las entradas a Barcelona ya se han instalado placas de tránsito señalando el territorio de la ZBE. De todos modos, como se está a la espera la aprobación y entrada en vigor de la normativa, las placas aún están cubiertas por una banda blanca.

El servicio está siendo gestionado por el Ayuntamiento de Barcelona en conjunto con el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), que aguardan el resultado del pleno para finalizar los preparativos.

Episodio de alta contaminación en Catalunya por el polvo africano

DANIELA TUDELA

El Govern ha declarado este miércoles un episodio de alta contaminación en Catalunya. La causa ha sido la intrusión de polvo africano desde el pasado martes.

El Ayuntamiento de Barcelona ha activado el protocolo de actuación por altos niveles de contaminación por partículas PM10 en suspensión en el aire. El protocolo no determina la restricción de vehículos, pero sí recomienda movilizarse a pie o en bicicleta, utilizar el transporte público y reducir el transporte privado.

El valor diario de niveles de partículas PM10 es de 50 g/m3. Pero la Generalitat ha informado que el martes 17 de diciembre los niveles de partículas PM10 han sido superiores a los 80 g/m3 . Asimismo, se ha dado a conocer que en los próximos días los niveles de partículas se mantendrán elevados, por lo que se han activado medidas destinadas a facilitar la reducción de contaminantes del aire. 

A través de una nota de prensa, la Generalitat ha dado a conocer una serie de recomendaciones para la población: moderar la actividad física al aire libre, en especial en caso de enfermedades respiratorias o cardiovasculares; desplazarse por calles poco concurridas; ir a pie, en bicicleta o en transporte público; realizar conducción eficiente —sin acelerones y frenazos bruscos, con arranques suaves, velocidad reducida y usando el freno motor—; y utilizar vehículos de bajas emisiones

¿Qué es un episodio de contaminación? 

Un episiodio ambiental de alta contaminación es aquella situación medioambiental que ocurrre cuando incrementa la concentración de algún contaminante del aire, hasta el punto que se superan los valores límite determinados por ley.

La concentración de los contaminantes en el aire pueden ser generadas por situaciones meteorológicas desfavorables —ausencia de lluvias abundantes o presencia de anticiclones— para la dispersión y ventilación de los mismos. 

Los episodios de contaminación ambiental ocurren de forma excepcional. Cuando suceden se requiere la implementación de ciertas medidas para reducir de los contaminantes en el aire.

La declaración de un episodio por alta contaminación atmosférica es competencia de la Generalitat y existen tres posibles escenarios.

El primero, un aviso preventivo, que ocurre por la concentración en la atmósfera de dióxido de Nitrógeno (NO2) o de partículas de suspensión (PM10). Se trata de la fase previa a la declaración de un episodio. Su objetivo es informar y recomendar a la población preventivamente. 

El segundo, la declaración de episodio ambiental por alta contaminación con restricciones de tráfico, que ocurre por alta concentración de NO2 en la atmósfera. Las restricciones de tráfico se pueden aplicar en la zona de bajas emisiones (ZBE) de Barcelona.

El tercero, la declaración de episodio ambiental por alta contaminación sin restricciones de tráfico, que ocurre por alta concentración de partículas de suspensión (PM10) en la atmósfera. Este último ha sido es escenario del miércoles 18 de diciembre. 

Cualquiera de los tres escenarios implica la activación de un protocolo de contaminación por parte del Ayuntamiento de Barcelona. El protocolo tiene la finalidad de minimizar los daños a las personas, los bienes, el entorno y las actividades de la ciudad. Este contiene medidas destinadas a la reducción de los principales emisores de gases y polvo.

Las medidas

Mientras dure el episodio de alta contaminación, se deberán suspender todas aquellas actividades que generen polvo. Las empresas cementeras deberán reducir sus emisiones. Se restringirán las operaciones destinadas al asfalto de las calles y se deberá regular la climatización en comercios y servicios municipales.

Además, los municipios deben tomar las medidas necesarias para informar a la población sobre la situación y restringir las actuaciones que generen partículas. Igualmente, el riego de agua freática tiene que aumentarse en las calles principales de Barcelona. Por su parte, el Servei Català de Trànsit deberá también gestionar la velocidad de las vías rápidas

Otros episodios de contaminación

De acuerdo al Departament de Territori y Sostenibilitat, la frecuencia prevista para la declaración de episodios ambientales es baja: Se prevén entre cero a cinco días al año. En 2018 solo se declaró un episodio de contaminación, pero se realizaron tres avisos preventivos. Sin embargo, en lo que va del año ya se han declarado 3 episodios de contaminación alta

Los Búnkers: vistas a BCN y a la contaminación

Barcelona con el mar al fondo y el cielo nebuloso desde la atalaya del parque del MUHBA. LANDON ODLE

 

LANDON ODLE

A 262 metros por encima del nivel del mar, los Búnkers del Carmel son conocidos por sus vistas impresionantes de la ciudad. El aislamiento y baja densidad poblacional da a la zona uno de los aires más puros de Barcelona. Pero algunos días el anillo de contaminación visible en el cielo puede ser un lúgubre recordatorio del problema de polución en la capital catalana.

Su reciente transformación en destino turístico ha traído, además, complicaciones como proliferación de basura en el parque, así como ruido causado por las fiestas y botellones.

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El nombre real del parque es Museu d’Història de Barcelona (MUHBA) Turó de la Rovira, aunque entre los vecinos se le conoce de manera más simple como los Búnkers

Ubicado a unos 500 metros del más famoso Parc Güell, los Búnkers constituye una especie de anti-Güell: el parque mismo es poco más que una ruina en un lugar favorable, y en vez de adornos modernistas y arcos catenarios se ve varilla expuesta, charcos pequeños de agua estancada, y paredes de hormigón llenas de grafitis. 

En realidad su estado actual es fruto de una “reforma” cuidadosamente realizada en 2011 por los arquitectos Imma Jansana y Jordi Romero, por el cual se vieron galardonados el Premio Europeo del Espacio Público Urbano.

Una batería antiaérea

Originalmente construido como una batería antiaérea en la Guerra Civil española, se llenó en los años de posguerra con barracas, las últimas de las cuales fueron eliminadas a finales de los años 80. Hoy, siguen existiendo en las cercanías una veintena de casas pequeñas, cuyos residentes mantienen una relación tensa con los cientos de turistas que vienen cada día.

El Ajuntament de Barcelona define el sitio como “singular y polifacético”, y blogs turísticos como staybarcelonaapartments.com anuncian que “hoy en día es casi obligatorio ir con tus colegas y unas cervezas, poner un poco de música y hacer un picnic en los Búnkers.” En el éxito de taquilla Tengo Ganas de Ti, el protagonista sorprende a su interés romántico al llevarla a la cumbre al atardecer, acto que ella considera tan romántico que le hace el amor al cabo de dos minutos de llegar.

 

Esto, afortunadamente, es poco común; la mayoría vienen simplemente para leer un libro, pasear al perro, o pasar una tarde relajante en un sitio que seguramente provocará envidia a sus seguidores de Instagram. Pero cuando se pone el sol y no quedan selfies por hacer, los visitantes descubren que sus planes han cambiado: Barcelona es un club y están en la azotea VIP. La entrada es gratis, las bebidas baratas. ¿Por qué salir?

Para los vecinos, la nueva fama del parque ha traído los problemas de basura y contaminación acústica

Muchos visitantes no salen hasta muy tarde, y tienen que pasar directamente por las casas al bajar al aparcamiento o transporte público, a menudo con poca consideración por los vecinos. Para ellos, la nueva fama del parque ha traído los problemas de basura y contaminación artística.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cita el trastorno del sueño, tinnitus, e incluso deterioro cognitivo entre los problemas vinculados con exposición prolongada a contaminación acústica. Y la basura generada por los numerosos visitantes es algo difícil con lo que lidiar y gestionar para los vecinos.

Francisco, un vecino de 72 años y residente de la zona de toda la vida, lamenta que “este sitio se ha convertido en el botellón de Barcelona.” 

Aunque hay vigilantes, su única capacidad es “informar” a los infractores que sus acciones son ilegales, una tarea de Sísifo que en absoluto disminuye ni la venta ni el consumo de alcohol.

Elvira, una vecina octogenaria, deplora los tejemanejes que tienen lugar en la cumbre, y a la vez asegura que no sabe exactamente cuáles son, porque una mujer decente como ella jamás se acercaría a tal sitio después de oscurecer.

Hay algo universal e intemporal al contemplar una gran metrópolis desde un mirador privilegiado, y es innegable que los Búnkers ofrecen una magia única al visitante que sube el largo camino hasta la cima. En una Barcelona alternativa es la ubicación de un hotel de cinco estrellas, pero en esta realidad es una ex-instalación militar dilapidada convertida en sitio de fiesta, con vistas asombrosas de la ciudad —pero también de su contaminación y un escenario lleno de basura que supone un verdadero problema de convivencia entre vecinos y visitantes que no se resolverá sin actuación municipal.

Panorámica de Barcelona desde el Carmel. L.O.

 

Todo lo que necesita saber sobre la Zona de Bajas Emisiones

Tránsito de coches en la Ronda del Litoral / LANDON ODLE

AMANDA OLIVEIRA

El 1 de enero de 2020 entrará en vigor, de ser aprobada por el pleno de Barcelona, la normativa de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), que restringirá el uso de vehículos contaminantes en la urbe. La norma del Ayuntamiento de Barcelona impactará aproximadamente 50.000 vehículos, un 20% del total. El objetivo es mejorar la calidad del aire y reducir la contaminación atmosférica en la metrópoli europea con mayor densidad de vehículos por kilómetro cuadrado.

La ZBE cuenta con un área de 95 km² que engloba el municipio de Barcelona, excepto Zona Franca industrial y los barrios de Vallvidrera, el Tibidabo y Les Planes, en conjunto con los municipios de Sant Adrià de Bèsos, L’Hospitalet de Llobregat y parte de los municipios de Esplugues de Llobregat y Cornellà de Llobregat.  

Mapa de Barcelona que limita las zonas donde será vigente la Zona de Bajas Emisiones / ELABORACIÓN PROPIA

¿Qué pasa a partir de 1 de enero de 2020?

Los vehículos contaminantes no podrán circula en la ZBE en días laborables, de lunes a viernes de las 7 a las 20 horas.

¿Cómo puedo saber si un vehículo es contaminante?

En la página web de la ZBE se puede consultar a partir del número de matrícula del vehículo o consultar la clasificación de distintivos ambientales de la Dirección General de Tráfico (DGT) para verificar si encaja en los tipos permitidos.

¿No podré usar un coche sin distintivo?

Los vehículos contaminantes, sin un distintivo ambiental de la DGT, podrán circular un máximo de 10 días al año, mediante registro y autorización previa. Además, se podrá circular sin límite fuera del horario de restricciones. También habrá excepciones y moratorias.

¿Cómo se controlará el tráfico?

El control será automático a través de más de 70 cámaras posicionadas en los límites de la zona y dentro del territorio delimitado.

¿Cuál será la penalización por incumplimiento de la normativa?

Las sanciones de multas solo se harán efectivas a partir del 1 de abril y las multas variarán entre 100 euros, las más leves, y 500 euros, las más graves.

Expectativas de la Zona de Bajas Emisiones / ELABORACIÓN PROPIA

¿Cuáles serán las alternativas de transporte?

El transporte público y transportes activos como las bicicletas. Para el transporte público los incentivos son varios:

Reducción del 25% en los precios de la tarjeta T-Jove y T-Mes, ahora T-Usual.

La T-Aire, una tarjeta válida para dos viajes en días con episodio de contaminación ambiental a un precio más accesible.

La T-Verda, una tarjeta gratuita válida durante tres años, dedicada a las personas que desguacen un vehículo contaminante y no compren uno nuevo.   

¿Cuáles serán las excepciones de vehículos contaminantes que podrán circular en la ZBE?

Vehículos adaptados para personas con discapacidad y movilidad reducida, vehículos de servicios de emergencias –policía, bomberos, ambulancias–, vehículos de servicios esenciales –médicos, funerarios–.

Los estragos del turismo en Barcelona

PATRICIA MAMPEL

Es jueves por la tarde y en el bar de Can Batlló se concentra un pequeño grupo variopinto. Todos hacen la misma pregunta al entrar, “perdone, ¿el documental?” Se refieren al recientemente galardonado “City For Sale,” documental nominado a 9 categorías de los premios Goya 2020.

El primer film de la directora Laura Álvarez, periodista, productora audiovisual y “vecina de Barcelona”, es una ópera prima que expone, a través de imágenes y varios testimonios de 4 familias, la problemática existente del turismo masivo en la ciudad condal. A pesar de ser un problema general en toda la ciudad, el trabajo de Laura se centra en los vecinos del distrito de Ciutat Vella, a puertas del Mediterráneo.

Tráiler de City for Sale, documental dirigido por Laura Álvarez

La proyección corre a cargo de la asociación “Fent Front al Turisme” de Sants, grupo activista que funciona desde hace más de 20 años y cuyas actividades tienen el objetivo de limitar, en la medida de lo que se pueda, las consecuencias del turismo masivo en la ciudad. Habla también uno de los miembros de la “Asamblea de barri pel decreixement turístic,” otra plataforma con iniciativas anti turistas. Después la presentación se hace el silencio.

La pantalla se enciende y, tras el fondo negro iluminándose, aparece la primera escena del documental: Dos vecinas del distrito de la Ciutat Vella, uno de los más castigados por el turismo. Ambas mujeres charlan animadamente mientras toman en el sol en la playa de San Sebastián, justo delante de las instalaciones del Club de natación de Barcelona. Comentan que hace un poco de viento, pero que se está bien. Sobre todo porque es temprano y los turistas aún no han llegado, “sí, es horrible como se pone esto. El barrio ha perdido su identidad.”

Se quejan del gentío que baja cada día a la playa, la mayoría turistas. Muchos de éstos acaban contaminando el espacio con toneladas de plásticos las playas principales de Barcelona. Botellas, vasos, envoltorios de snacks… en junio de este año, coincidiendo con el día mundial de los océanos, se llegaron a recoger hasta 24.000 residuos de la playa de la Barceloneta. Residuos que, en su mayor parte, son provocados por la cantidad de visitantes que vienen a la playa en los días de sol y fiesta.

No sólo es la presencia de turistas un problema para el medio ambiente sino también la movilidad de éstos. Tanto para entrar como para salir de la ciudad. Una de las problemáticas que siempre sale a relucir es el tema de la gran cantidad de cruceros que atracan al año en el puerto de Barcelona, considerado ya el más contaminante de la ciudad. Estas grandes embarcaciones, sumadas a los mercantes que también utilizan Barcelona como principal escala, suman hasta 800 navíos por año. Cifra que, multiplicada por la cantidad de emisiones perjudiciales, da una cifra desorbitada. 

Montse, otra de las vecinas del barrio afirma que se sintió “obligada” a cambiarse de casa a causa del turismo masivo porque en la zona en la que vivía era imposible descansar y trabajar desde casa. Cuando se le pregunta por cómo cree que va a ser el futuro, comenta con un poco de esperanza, “la burbuja turística explotará en algún momento. Barcelona perderá su encanto y al final la gente dejará de venir.”

En algún momento, a no ser que la forma de gestionar esta avalancha de turistas cambie, la situación se volverá insostenible y Barcelona podrá volver a estar en manos de los vecinos, lista para volver a cuidarla.

Así cambiará Barcelona con el despliegue de más ‘superilles’

Trabajadores descansan en una de las mesas habilitadas en la superilla del Poblenou / VÍCTOR RECACHA

ADRIANA DELGADO, MARÍA JOSÉ ELÍAS y VÍCTOR RECACHA

Las ‘superilles‘ son la gran apuesta de Barcelona frente a la alerta por la contaminación y la amenaza de sanciones económicas por parte de la Unión Europea. Una bandera de urbanismo y movilidad para el gobierno municipal liderado por la alcaldesa Ada Colau.

El espacio en que restringen el tráfico varía en cada intervención, pero la idea original es delimitar nueve manzanas del Pla Cerdà, o tres por tres. Así nace una supermanzana en cuyas calles interiores el tráfico está prohibido o limitado.

Los vecinos pueden acceder a sus casas en coche pero los conductores que usaban el área como zona de paso no pueden avanzar en línea recta y son obligados a girar una calle después de acceder al recinto de la superilla.

El Ayuntamiento de Barcelona persigue un doble objetivo: reducir emisiones y ‘robar’ espacio a los coches para dárselo a las personas. Una propuesta que pretende ser innovadora en movilidad, sostenibilidad y urbanismo.

De las 503 supermanzanas planeadas, por el momento hay cinco en marcha: en Poblenou, Sant Antoni, Horta, Les Corts y Hostafrancs. Las obras para añadir tres más —en Esquerra y Dreta de l’Eixample y en Sant Gervasi— empezarán en 2020.

Niños jugando en uno de los parques de la superilla en la calle Sancho de Ávila /
VICTOR RECACHA

Además, la de Poblenou, la primera en desembarcar en la ciudad en 2017, podría tener continuidad con una segunda supermanzana en el barrio. Estará ubicada frente al tanatorio de Sancho de Ávila, cerca de la actual, y tendrá forma de T, ya que solo restringirá el tráfico en dos calles. Según Betevé, las obras empezarán en 2020 y finalizarán en 2022.

En el futuro, el gobierno municipal también planea crear grandes ejes verdes que unan las  superilles. Se prevé que las del Eixample, por ejemplo, estén conectadas.

El arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona, Xavi Matilla, asegura que el proyecto de las supermanzanas responde a “la necesidad de conseguir verde” y a “un cambio en el paradigma de movilidad”, pero también a la emergencia climática.

Para Matilla, el modelo tiene dos objetivos: uno medioambiental, mejorar las condiciones climáticas, y otro social, “recuperar espacio del coche” y conseguir zonas verdes “para el uso de las personas”.

De las 503 supermanzanas planeadas por el momento, hay cinco en marcha en Poblenou, Sant Antoni, Horta, Les Corts y Hostafrancs

Este último es clave, ya que, según el arquitecto, Barcelona es “una ciudad que no tiene verde”. Ante esta realidad, y frente al protagonismo del automóvil en la urbe, “la vocación es transformar la estructura completa de la ciudad”, concluye.

El director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona e ideólogo de las superilles en la capital catalana, Salvador Rueda, defiende el perfil “más flexible” del modelo barcelonés frente a iniciativas como Madrid Central o 360, que solo afectan a “una zona muy pequeña de la ciudad”. En su despliegue completo, apunta, las supermanzanas pueden llegar a todo el territorio urbano.

Rueda considera que “no tiene nada que ver” implantar una sola superilla con desplegar al completo todas las 500. Con solo cinco en toda la ciudad, por ahora su implementación es reducida. No se han conseguido cambios perceptibles en la contaminación a nivel de toda la metrópolis, aunque sí reducciones locales en el tráfico o el ruido.

La transformación urbanística es también inmediata, pero no libre de controversia. La actuación pionera, la de Poblenou, nació como prueba piloto entre la oposición vecinal. Aún así, el consistorio hizo correcciones. Se adaptó la circulación y se impulsaron actividades municipales y vecinales como cines a la fresca, talleres de fotografía y eventos deportivos.

Dos años más tarde, el presidente de la Plataforma d’Afectats per la Superilla, Jordi Campins, reconoce el “cierto éxito” de las mesas de picnic o las zonas de juego infantil. Pero valora negativamente el experimento urbano al considerar que daña el comercio y “no soluciona” el problema de la contaminación al congestionar las calles exteriores..

Una pancarta en Poblenou en contra de las superillas / LANDON ODLE

“Creas tejido vecinal, no hay contaminación, ruido… y es más seguro para los niños”, asegura Genís Barrera, tesorero de Col·lectiu Superilla Poblenou

 El proyecto ha logrado despertar la atención de grandes medios internacionales. The Guardian, la BBC y The New York Times han publicado reportajes sobre las supermanzanas en Barcelona.

Patinetes eléctricos: una alternativa no tan eco

 

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 Hombre en patinete eléctrico en la Avinguda Diagonal. / Amanda Antunes

MARIA JOSÉ ELÍAS REIN

Los patinetes eléctricos ya forman parte del paisaje urbano de Barcelona.  Además de ser una opción económica y ligera, sus vendedores aseguran que es eco-friendly. Pero, según el Segundo Barómetro del Ciclista Urbano en Barcelona 2019 del RACC, solo un 10% de los usuarios de Vehículos de Movilidad Personal (VMP) proceden del coche o la moto.

Los investigadores le han preguntado a 100 usuarios de VMP de Barcelona qué modo de transporte utilizaban antes que estos vehículos. Los resultados han arrojado que un 51% de las personas ha dejado de ir a pie o en bicicleta, mientras que un 33% de los usuarios de VMP antes utilizaban el transporte público para moverse. Un 6% de los entrevistados declaró que no hubiera realizado el trayecto. “Si se realiza en patinete eléctrico en lugar de caminar o ir en bicicleta, el viaje tiene un coste ambiental más alto“, declaró a El Mundo el coordinador de Ecologistas en Acción, Paco Segura.

Por su parte, un estudio publicado en la revista Environmental Research Letters estimó que, si bien los patinetes eléctricos son una opción más respetuosa que los coches, muchas veces no se tienen en cuenta las emisiones que se producen en los procesos de fabricación, transporte y mantenimiento. El estudio, co-elaborado con la Universidad de Carolina del Norte, concluyó que el impacto de fabricación muchas veces excedía la mitad del impacto causado por cada 1,5km de viaje en un patinete. Los investigadores desarmaron uno de los patinetes más vendidos: el Xiaomi M365. Establecieron que el vehículo contiene unos 6kg de aluminio, una batería de litio de más de 1kg, un motor eléctrico, además de sus partes de acero y plástico.

Aunque el trabajo se centra en las unidades que forman parte de sistemas de alquiler gestionados por empresas privadas (como Bird y Reby, en Barcelona), se realiza un análisis del ciclo de vida de la industria de los patinetes eléctricos. El estudio busca tener en cuenta todas las emisiones asociadas con cada aspecto de su manufactura. Se ha analizado la producción de los materiales, el proceso de fabricación, el transporte del patinete desde su país de origen y, su posterior recogida, carga y redistribución.

El resultado es que los patinetes para alquilar generalmente producen más emisiones de efecto invernadero por kilómetro y por pasajero que un autobús diésel cargado de ocupantes, un ciclomotor eléctrico, una bicicleta eléctrica, una normal o, por supuesto, un paseo. Los investigadores sentencian que producen aproximadamente 125g/km de CO2, la mitad de las emisiones de un coche estándar, que produce casi 258 g/km de CO2 y que por su parte, la electricidad utilizada para recargar los patinetes apenas influye en las cifras.

En Marzo de 2019, las empresas Bird y Quartz realizaron un análisis en el que descubrieron que el promedio de vida de un patinete en Kentucky (Estados Unidos) es de 28,8 días. La razón es que los scooters, como las bicicletas compartidas “están plagados de vándalos y ladrones”, asegura la empresa. “Si se consiguiese que duren dos años, tendría un gran impacto positivo”, manifiesta el investigador Jeremiah Johnson.

Al no contar con tubos de escape, es fácil que muchos piensan que están ayudando a reducir las emisiones de gases contaminantes. Pero si se tiene en cuenta, entre otras cosas, el proceso que no se ve de la fabricación de los patinetes, y que de diez VMP, nueve provenían de medios de transportes no contaminantes y que, en cambio sólo uno hubiera utilizado el coche o la moto, ¿son los patinetes eléctricos una alternativa más limpia?

Amianto en el corazón de Gràcia

Las eternas obras del contaminado Mercat de l’Abaceria / LANDON ODLE

PATRICIA MAMPEL y LANDON ODLE

El 20 de julio del 2018, los 56 paradistas del Mercat de l’Abaceria se mudaban a unas instalaciones provisionales dispuestas en lo alto del paseo de Sant Joan. Las reformas del mercado debían empezar a principios de otoño de 2018 y acabar, aproximadamente, a finales del verano de 2019. Sin embargo, un año más tarde, las obras siguen paralizadas y se estima que no se acabará el trámite hasta finales de 2022. ¿La causa? 9.000 metros cuadrados de amianto presentes en el tejado.

Miguel Ángel de la Fuente, director del mercado y funcionario del Ayuntamiento de Barcelona, explica que “la idea es empezar a desmontar todo el tema de la cubierta después de fiestas, a mediados de enero. En septiembre/octubre el desmantelamiento de la cubierta estará acabado.” En cuanto a al proyecto de construcción del nuevo mercado, una vez erradicado el problema del amianto, afirma que aún está en periodo de adjudicación, “a principios de enero 2021 empezarán las obras.”

De todos modos, de la Fuente, tranquilo y optimista, enumera las ventajas del actual mercado: “Este mercado provisional no tiene nada que ver con el anterior. Tiene aire acondicionado, es muy bonito y nuevo.” Opiniones que otros comerciantes comparten afirmando que están a gusto en estas instalaciones pero que por otro lado tienen ganas de volver al antiguo y “poner fin a la temporalidad.”

La utilización, producción y comercialización de amianto está prohibida desde el 2002. Sin embargo, existen construcciones previas a esa fecha que aún contienen fibras de este material. Algo seriamente perjudicial para la salud en caso de exposición continua: esta sustancia ya fue calificada como cancerígena en el 1978 por el Parlamento Europeo. Los estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) también validan esta relación. Otro foco problemático presente en la ciudad es el metro de Barcelona

Pero, ¿tan perjudicial es el contacto con esa substancia para la salud? Hablamos con el doctor Jorge Abad, jefe de Neumología en el Hospital Germans Trias, quien expone la seriedad del tema: “Estas lesiones son de por vida. Existen el RX tórax y el TAC torácico, pruebas médicas que muestran si ha habido algún contacto. Hay que hacer seguimiento y control.” Pero también añade, “es verdad que pacientes en contacto con amianto no desarrollan esa exposición y puede depender de la intensidad y frecuencia del contacto que el paciente ha tenido con las fibras de asbesto.”

Hace unos meses el consistorio aseguró que habilitaría una carpa para envolver el mercado completamente, con una altitud de hasta 5 pisos, todo a modo de prevención para extraer el amianto sin perjudicar a los vecinos que habitan alrededor. El doctor Abad, confirma que las medidas de protección son “evitar el contacto mediante una protección con mascarilla y eliminar ese material de forma controlada para que el polvo de amianto no se disemine.”

Pancarta vecinal frente al Mercat de l’Abaceria, en el barrio de Gràcia (Barcelona) / LANDON ODLE

Los vecinos del barrio y algunos comerciantes temen que las obras se eternicen. Miquel Ros, dueño de la tienda de aceitunas Salvador Ros Vaccaro, situada en la esquina cerca del antiguo mercado, asegura que no espera que se reabra hasta dentro de cuatro años mínimo y, entre risas, dice que “completarán la Sagrada Familia antes que este mercado.” Sin embargo, también afirma que la venta es “igual o incluso un poco mejor que antes.”

Maribel Ampolla, Presidenta de la asociación de vendedores y dueña de un puesto de pescado, también afirma estar contenta con el emplazamiento temporal, “la estancia en el nuevo mercado ha sido positiva porque últimamente en el anterior se estaba muy mal. Ha sido un buen cambio,” sentencia. Cuando se le pregunta por los problemas del anterior, Maribel culpa al estado del mercado, “la gente ya no entraba, estaba muy oscuro, muchos puestos cerrados, no llamaba la atención.”

El mercado provisional de paseo Sant Joan se desmontará cuando se acaben las obras. La estructura del nuevo mercado será la mismo. Eso sí, la cubierta, zona donde se concentra todo el amianto, se cambiará. El nuevo, como en otros mercados reformados, tendrá una parte dedicada los vendedores y otra contará con un supermercado. Opción de la que la presidenta de la asociación no está en contra “según el supermercado que nos pongan. Nosotros atraemos gente para ellos, y viceversa.”

Sin embargo, teme que pase lo mismo que en el Mercat del Ninot, con un Mercadona en sus instalaciones: “la gente va directamente al supermercado, ya no pasa por dentro del mercado. A mí me gustaría que tuviera entrada por el mercado.”

A día de hoy el Institut de Mercats de Barcelona sigue situando la fecha oficial en Navidad de 2020. A pesar de ello, sigue sin haber señal de voluntad por iniciar el desmantelamiento del amianto y, posteriormente, las reformas prometidas.

La mitad de colegios de Barcelona supera el límite de contaminación de la UE

Tránsito de vehículos frente a la entrada del colegio Urgell / ADRIANA DELGADO

ADRIANA DELGADO

La plataforma vecinal Eixample Respira ha denunciado que la mitad de los centros educativos de Barcelona superan los niveles de polución recomendados por la Unión Europea. Según alertó la entidad el pasado 15 de noviembre, la contaminación se situó por encima de estos niveles en el 50% de centros de la ciudad durante las dos primeras semanas de dicho mes.

El caso más alarmante sería el del distrito del Eixample, donde habrían estado por encima del límite el 100% de los centros. Durante el año 2018, lo habrían incumplido 227 de las 750 escuelas en Barcelona, es decir, un total del 30% de los centros. En el caso del Eixample, el 92% lo superaron.

Los datos se pueden consultar en una nueva herramienta publicada por esta entidad y un grupo de madres y padres de diferentes escuelas de la ciudad. La normativa europea sobre calidad del aire establece que la media anual no puede superar los 40 microgramos de dióxido de nitrógeno por metro cúbico.

Eixample Respira apela a la evidencia científica que constata que la contaminación de aire genera problemas respiratorios, cardiovasculares y cerebrales. Además, el director del programa de Salud Infantil del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), Jordi Sunyer, afirma que los niños que van a escuelas con más contaminación de tráfico tienen un desarrollo cognitivo ‘‘menor’’ y “más lento’’.

En el ranking de los colegios más afectados se encuentran, por este orden, la Escola Urgell, la Escola La Poma, la Escola Ninets, la Escola Sant Francesc d’Assís y la Escola Tic-Tac Gran Via. Todas ellas del distrito de la Esquerra de l’Eixample. Un problema que la presidenta de la asociación de vecinos y vecinas del barrio, Sylviane Dahan, asegura que se une con la falta de equipamientos y demanda de más escuelas públicas.

Desde 1996 la estación de control de calidad del Eixample detecta niveles de dióxido de nitrógeno muy superiores a lo establecido en ley (53,8 g/m3 en 2018). Por ello, Eixample Respira ha creado un mapa con todos los centros educativos de Barcelona clasificados según el nivel de contaminación que soportan.

La herramienta sirve de complemento para la elaboración de una carta dirigida a la alcaldesa Ada Colau y regidores del Ayuntamiento de Barcelona y creada en conjunto con un grupo de padres de diferentes centros. En ella exigen un cambio de dirección para un problema que ‘‘estamos sufriendo a diario’’, según explica el portavoz de Eixample Respira Guille López. Los datos, procedentes de la empresa barcelonesa Lobelia Earth, han despertado la preocupación de muchos padres.

La directora de la Escola Urgell, Pessebre Polo, afirma rotundamente que desde la administración son conscientes de la contaminación por la ubicación del distrito. Explica que ‘‘intentamos trabajar para que los niños tomen conciencia’’ y aclara que la solución ‘‘está en los políticos’’.

La reducción de tráfico alrededor de los centros, eliminación de plazas de aparcamiento —incluidas las motos— en los accesos, incremento de zonas verdes,  auditorías individualizadas en los centros y el impulso del transporte público para ir y volver de la escuela son algunas de las peticiones que han planteado los vecinos y familias a Ada Colau. El gobierno municipal ha impulsado medidas medioambientales como el programa ‘‘Escola Respira’’, que desde la plataforma califican de ‘‘poco ambicioso’’.

Sin embargo, ven con positividad proyectos como la transformación de la cárcel de la Modelo o la implantación de las supermanzanas que, según la consellera de districte del Eixample Alicia Puig (Barcelona en Comú), ‘‘desanima a la gente a que use el barrio para atravesar la ciudad con el coche’’.